Sin alfabetización sólida, todo el “edificio educativo” se vuelve frágil.
Como organización educativa con 30 años de presencia en el país,
tenemos el DEBER de pensar la educación del futuro de nuestros niños,
niñas y jóvenes.
La reducción de la matrícula proyectada hacia 2030, es un indicador real
que nos desafía a defender con más fuerza la calidad educativa de
nuestra población.
En las últimas evaluaciones internacionales, la Argentina muestra
desempeños persistentemente bajos, con una proporción alarmante de
estudiantes que no alcanza los niveles mínimos en lectura y
matemática.
Menos sillas en el aula, no aseguran espacios dignos de aprendizajes, ni
acortan la brecha educativa. Un sistema verdaderamente inclusivo es
aquel que se transforma para enseñar mejor, precisamente a quienes
más lo necesitan.
Debemos asegurar la equidad en las aulas, con políticas educativas que
respalden los aprendizajes fundamentales.
Sin alfabetización sólida, todo el “edificio educativo” se vuelve frágil.
Como organización educativa con 30 años de presencia en el país,
tenemos el DEBER de pensar la educación del futuro de nuestros niños,
niñas y jóvenes.
La reducción de la matrícula proyectada hacia 2030, es un indicador real
que nos desafía a defender con más fuerza la calidad educativa de
nuestra población.
En las últimas evaluaciones internacionales, la Argentina muestra
desempeños persistentemente bajos, con una proporción alarmante de
estudiantes que no alcanza los niveles mínimos en lectura y
matemática.
Menos sillas en el aula, no aseguran espacios dignos de aprendizajes, ni
acortan la brecha educativa. Un sistema verdaderamente inclusivo es
aquel que se transforma para enseñar mejor, precisamente a quienes
más lo necesitan.
Debemos asegurar la equidad en las aulas, con políticas educativas que
respalden los aprendizajes fundamentales.